Cuando nos duchamos, empleamos para ello, el gel, la esponja, el champú y otros complementos, que debemos tener al alcance de la mano, y dentro del recinto de la ducha.

¿Dónde deberemos colocar, el estante para poder poner todos estos cachivaches y de que material?
Lo ideal, es que no esté bajo el chorro del agua, sino lo más alejado de él, para mantener dentro de lo posible, estos productos secos.
¿Qué nos ofrece el mercado?
Los estantes que se cuelgan de la misma barra de ducha. No son una buena solución, se nos moja todo y además, se encuentra demasiado próximo a nosotros, lo que facilita que nos golpeemos contra él.
Los metálicos, con acabado en resinas o cromados. Si no son de muy buena calidad, se nos oxidarán al poco tiempo.
Los de plástico, atornillados a la pared o con ventosas. Estos, no se oxidan, pero tienen un aspecto “cutre” . Si van atornillados, y los tornillos no son de acero inoxidable, tendremos chorretes de óxido al poco tiempo, aunque las ventosas no son una mejor opción: ya que no aguantan peso.
Los estantes de cerámica, que pueden ser empotrados o atornillados. Ya vemos, que mejor empotrados, ya que así evitamos el óxido, aunque estéticamente dejan bastante que desear.

Y por último, podemos colocar un estante en mármol o similar, que en principio es la mejor solución, puesto que no se oxida, tiene durabilidad, y es muy fácil de limpiar. Si además lo colocamos empotrado en el alicatado, evitaremos que se pueda mover, o que las sujeciones se deterioren u oxiden, además de que estéticamente es mucho más bonito.
Fuente: D Decoración

